martes, 13 de enero de 2015

SITUACIÓN FISCAL: ¡UY, DIÓ, LA QUE SE VIENE!!!!

El descalabro fiscal es mayúsculo y se ha profundizado en los últimos tres meses: 53% de los Aportes del Banco Central -con respecto al obseno total anual-, como factor de expansión de la Base Monetaria. Al "éxito recaudatorio", por abuso del impuesto inflacionario, hermanado a una tributación distorsiva (que sólo considera el resultado de caja, sin mirar al contribuyente) se le asocia la falta total de reflejos, ante visibles perjuicios para algunos sectores. Se cuidan de maximizar las cajas. Si así actuaron, en el último trimestre, cuando ya sabían que al Banco Central le costaba cada vez más esterilizar la creación para el Sector Público: ¿cómo será cuando estemos en medio del proceso electoral?
Por Lic. Jorge Ingaramo.
La recaudación fiscal en 2014.
Sin dudas, la AFIP puede exhibir una "exitosa" performance en materia fiscal. Si uno acepta que la inflación de 2014 debería estar, a lo sumo, entre el 29,5% (incremento en la recaudación del Sistema de Seguridad Social) y el 31,2% de devaluación oficial del Peso, los datos del resultado recaudatorio superan holgadamente esas magnitudes.
Así, el Total de Recursos Tributarios creció 36,2%, con subas del 39,3% en lo obtenido por la DGI y 37,0%, por Aduana. Seis impuestos típicamente de fuente interna, como son el IVA (sin Retenciones y Percepciones de Aduana), Internos, los tres rubros de Combustibles y el Impuesto al Cheque, aportaron el 36,7% más, en conjunto.
También el Impuesto a las Ganancias se incrementó 45,5% y, particularmente, por ejemplo, el que recaudó en diciembre la DGI (sin Aduana), creció 52,8%, lo que constituye una captación usuraria de ingresos privados, a los que se considera "ganancia", ya que no admiten deducciones razonables y no se ajustan los Mínimos no Imponibles, en el caso del ingreso de los trabajadores asalariados.
La razón por la que muchos impuestos crecieron por encima de la recaudación de la Seguridad Social (29,5%), es el mantenimiento de una tributación totalmente distorsiva, que -definitivamente- perjudica al sector privado, con los resultados en materia de actividad económica, que están a la vista.
Así, el Impuesto a las Ganancias, tal como está diseñado, afecta no sólo a los asalariados, sino también a los Autónomos e incluso a las empresas. Todo el aumento de ingresos atribuible a la inflación prácticamente no es deducible, de donde surge que el impuesto se ha transformado virtualmente en un gravamen a los ingresos nominales, con alícuota marginal creciente. Es imposible creer que tanto las Ganancias como los Ingresos netos (deducidos costos genuinos), hayan crecido el 45,5% interanual, cuando los aumentos salariales, con suerte, empardan el 29,5% de aumento en la Seguridad Social.
También se incluye entre los distorsivos, al Impuesto al Cheque, que rindió 35,8% más a raíz de la creciente bancarización de sueldos, salarios y jubilaciones (otra vez el sector público) y debido a que cada día es más caro, en términos de costo de servicio, operar con el sistema financiero (¿se fijó en su resumen de cuenta? ¿y en su tarjeta?).
Un párrafo especial merece el desmesurado aumento en los Impuestos Internos a los cigarrillos y en los que gravan a los combustibles. Precios mal regulados, por encima de la inflación, por el principal "formador": El Príncipe.
Se han mantenido, adicionalmente, elevados Derechos de Exportación. Por eso, el incremento interanual del 51,6% es ¡increíble!, ya que representa una suba del 15,5% real en dólares, cuanto todos sabemos que las exportaciones sufrieron una caída generalizada de precios, que provocara la actual crisis financiera del sector agropecuario, principal aportante de dichos Derechos. Obviamente, la justificación de semejante aumento, es el aporte valioso efectuado por el sector aceitero, como anticipo de ingreso de divisas vía pre-financiación de exportaciones. Efectivamente, las declaraciones crecieron 4,4 % en el año, mientras caían los precios internacionales de los principales productos vendidos.
A las provincias no les fue tan mal. Por eso se ve tanta publicidad oficial en canales nacionales: obtuvieron un aumento en los ingresos, por tributos coparticipables, del 43,3% en diciembre de 2014; y un 37% a lo largo de todo el año.
En síntesis, el año 2014 es sin dudas el de mayor transferencia de ingresos del sector privado hacia los diversos estamentos del sector público, que principalmente se expresa por la aplicación de impuestos distorsivos, en un contexto inflacionario. La caída de más de 10% en el valor del comercio exterior, permite visualizar una transferencia de ingresos completamente desigual, del sector privado al sector público en general, pero más que agudizada para algunos miembros de aquél, que se han visto perjudicados de manera particular: así, todo el sector exportador y particularmente el agro y el complejo automotriz, seguramente salieron perdiendo mientras que es probable que hayan sobrevivido bastante bien, los bancos y los proveedores del Estado, así como quienes pueden beneficiarse del gasto público incrementado, no solamente con fuente tributaria sino también por la emisión descomunal de dinero. El Banco Central transfirió al Estado Nacional, 71,7% más en pesos, algo así como MU$S 8.000, con respecto a 2013.
Una "perinola cargada": todos (incluso asalariados) ponen, para el que "toma todo". Y abusa de la Cadena (de pagos, obviamente).
Los números de Hacienda en noviembre.
No disponemos de la información de diciembre, y menos aún del cierre del Ejercicio, pero podemos caracterizar, en el mes de noviembre, el "modelo" de funcionamiento de Sector Público Nacional (Tesoro) que subyace al actual proceso de re-flación, o sea altísima inflación conviviendo con fuerte caída de la actividad privada (exportaciones, importaciones, industria, actividad inmobiliaria, comercio, etc.).
Los ingresos del Tesoro crecieron 54,9%, mientras que los gastos lo hicieron en un 38,6%. Pese a ello, el resultado financiero fue negativo, aunque 64% inferior al de 2013. Es cierto que los vencimientos de capital e intereses de la deuda crecieron apenas 35,6%, pero ello no justifica el menor desequilibrio global.
Ocurre que las transferencias del Banco Central, o sea lo que se denomina Rentas de la Propiedad, alcanzaron la cifra de M$ 15.053, con una suba interanual del 217,5%. Si uno las deduce del total de Ingresos Corrientes, el incremento de estos ya no es del 54,9% sino de apenas el 40,8%. De esta manera, no hubiera podido presentarse un resultado financiero mejorado. Es más, el desequilibrio final, neto de las transferencias espurias, creció el 30,1%. Anualizado, supera el 6 % del PBI. ¡Bárbaros!
Veamos algunos indicadores de incremento de gastos:
- El total de Gasto Corriente creció 38,7% y el de Capital 37,8%, como se ve, parecidos al 38,6% de suba en el total.
- Las Remuneraciones crecieron 45,2% y las Compras de Bienes y Servicios, 30,4%. Tuvieron que pagar, como se dijo, 35,6% más de deuda.
- Las Transferencias Corrientes subieron 41,6% y las que van al sector privado, un 46% (aquí están los subsidios que compensan el atraso tarifario).
- El déficit operativo de Empresas Públicas aumentó 148,9%.
- Las Transferencias Corrientes a las Provincias bajaron un 4%, mientras que las de capital crecieron un 37,4%, lo que da un Total Consolidado de 24,3% de suba. No fueron el pato de la boda, porque, como se dijo, recibirían luego -en diciembre- un 43,3% de ingresos adicionales por Tributos Coparticipables.
Síntesis.
El descalabro fiscal es mayúsculo y se ha profundizado dramáticamente en los últimos tres meses: el Sheriff Vanoli causó el 53% de Aportes del Banco Central, con respecto al total anual, que justifica este factor de expansión de la Base Monetaria.
O sea que al "éxito recaudatorio" obtenido por el abuso del impuesto inflacionario, hermanado a una tributación completamente distorsiva (que sólo considera el resultado de caja, sin tener en cuenta la situación del sector privado y de los contribuyentes) se le asocia la falta total de reflejos, ante la situación de perjuicio para algunos sectores como el campo o el automotriz y metalmecánico, entre otros.
La reciente baja del 5% en los precios internos de los combustibles, cuando el barril de petróleo cayó casi un 50% en el mundo, es otro síntoma de ombliguismo absoluto, es decir, sólo cuidan el interés del Estado y apelan a cualquier expediente, por distorsivo que sea, para maximizar sus cajas.
Si así actuaron, sobre todo en el último trimestre, cuando ya sabían que al Banco Central le costaba cada vez más esterilizar la creación de Base Monetaria para el Sector Público: ¿cómo será cuando estemos en medio del proceso electoral?.
¡Uy, Dió, la que se viene!.
ENVIADO POR ARTURO NAVARRO - http://www.arturonavarro.com.ar/

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