sábado, 6 de junio de 2015

Ese “maldito” índice… por Diego Martínez Burzaco

Para muchos ingresar al mercado de capitales es una tarea casi inalcanzable. Para los que están adentro, obtener una performance mejor que el S&P 500 es algo titánico. Hoy le cuento por qué ni una ni la otra razón son verdaderas.
Dos preguntas sintetizan, en general, el primer contacto que tengo con los nuevos suscriptores de Inversor Global:
ImageSoy totalmente nuevo en esto y no tengo idea cómo empezar. Es demasiado complejo todo. ¿Debo tener una cuenta en un broker para comenzar a invertir?
¿Me conviene empezar invirtiendo en un fondo común de inversión (FCI) o fondo mutuo cuando recién estoy empezando hasta que adquiera experiencia?
La primera de ellas reflejan las sensaciones de miedo y desconocimiento que todo individuo tiene cuando enfrenta una nueva actividad. Es entendible, desde ya. Y sobre todo si lo relacionamos con el mundo bursátil que está lleno de prejuicios que más que acercar alejan al inversor pequeño.
La Bolsa no es un lugar exclusivo para ricos ni muchos menos. Es el canal más importante y con mayor oferta de productos que un individuo tiene a su disposición para invertir sus ahorros.
Y con ello, protegerlos de distintos flagelos como inflación, devaluación, etc…
Pero sí. Para poder avanzar en cualquier operación bursátil hace falta contar con una cuenta en un intermediario, el broker. No es tan difícil como se piensa. Con solo llenar unos documentos y presentar documentación sobre el origen de los fondos ya es suficiente.
La segunda pregunta no es tan fácil de responder. Al menos en forma breve. Pero asumo el desafío y avanzo en ese sentido.
Es natural que en un principio uno se sienta inseguro y con poca confianza para manejar su dinero al momento que está dando los primeros pasos en la materia. Por esta razón, se tiende a delegar la administración de los ahorros a un tercero con mayor experiencia.
A esto se dedican precisamente los fondos mutuos o FCI: son grandes carteras de inversión con participación atomizada de una gran cantidad de inversores y que descansan en la sabiduría de un portfolio manager que toma las decisiones en torno a la estrategia a seguir.
Mi respuesta, entonces, ante esta segunda consulta es que si en el corto plazo uno no se siente preparado ni capaz de asumir el compromiso de manejar sus ahorros, un camino alternativo es elegir un fondo mutuo para comenzar.
Pero ¡atento!...
Sólo lo justifico para el corto plazo y no como la adopción de una estrategia permanente para tratar de lograr lo mejor para sus inversiones.
A continuación le voy a dar mi argumentación…
SI SE PUEDE…
En finanzas e inversiones hay dos corrientes de pensamiento bien diferenciadas en torno a al manejo del dinero: la administración pasiva vs la administración activa.
La administración pasiva de un portafolio descansa en la idea de que en el largo plazo es muy difícil obtener rendimientos relativos superiores al índice, supongamos, al S&P 500. Éste ha obtenido un rendimiento promedio anual de 9% en los últimos 100 años.
Esta teoría es sostenida muy acérrimamente por los fondos mutuos pasivos que simulan o “siguen” la cartera del S&P 500. Sostienen que lo mejor es quedarse lo más próximo al índice de manera tal de replicar lo más cercano posible su rendimiento.
Sin embargo, esto es una falacia.
Observemos el siguiente gráfico:

Según un estudio de Goldman Sachs, de 248 fondos mutuos relevados que siguen al S&P 500 y tratan de tener una rentabilidad mayor, sólo el 43% de los mismos lo han logrado en lo que va del año 2015.
¡Se trata de menos de la mitad!
Y si nos remontamos al promedio de los 10 últimos años, sólo el 36% ha logrado superar al índice en cuestión.
La pregunta que uno, como inversor, debería hacerse es: ¿tiene sentido invertir en estos fondos si las posibilidades de obtener un rendimiento mayor que el S&P 500 es de 1 en 3?
La respuesta es NO, en absoluto.
Para ello es preferible invertir en el ETF que replica el índice, que es el más líquido del mundo, y cuyo ticker es SPY. Ahí hay más posibilidades de empatar, salir hecho.
Pero yo le dije que hay otra vertiente a ésta, que es la de la administración activa y en la cual yo me siento más cómodo y representado.
Aquí se encuentran los denominados “stock pickers” (cazadores de acciones) cuyo pensamiento radica en que es posible obtener retornos superiores a los del índice de forma sustentable en el tiempo a través de la elección de acciones.
Y yo también lo creo.
Sino no tendría razón de ser el servicio que lidero de Crisis & Oportunidad ni mi sección de la Revista IG “El Ojo sobre el Mercado” donde selecciono acciones individuales.
Con respecto a esta última, le doy un ejemplo de cómo evolucionaron mis cinco recomendaciones del año en comparación con el índice:

Como observamos, 4 de las 5 acciones seleccionadas vienen batiendo al S&P 500 durante el mismo período de análisis. Obviamente que esto es de corto plazo, pero soy consciente de que se le puede ganar al índice S&P 500 en el largo plazo seleccionando activos con criterios sólidos y fundamentos alentadores.
¡Sí se puede!
A su lado en los mercados. Diego Martínez Burzaco
FUENTE: Publicado en Inversor Global - Newsletter semanal - enviado por mail

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